COMO MANEJAR EL DOLOR, CON LA PRACTICA MEDITATIVA

La meditación nos enseña a distanciarnos de nuestra propia mente, a renunciar a las preocupaciones, a soltar la ansiedad por el futuro, a entender nuestras situaciones de vida, es un estado de fluidez, dejamos todo de lado para entregarnos al momento presente por unos minutos, la práctica constante de la meditación, hace que sea más fácil estar en ese estado o algo cercano a él, la mayor parte de nuestro tiempo. Aprendemos a des-identificarnos de nuestro cuerpo, mente y emociones. Todo esto nos va ayudando a evolucionar y a manejar de forma más asertiva nuestros procesos de aprendizaje y transformación.

LA IDENTIFICACION CON LO QUE SOMOS

Cuando meditamos, podemos sentir a esa presencia que lo observa todo sin identificarse con nada de lo que existe en el mundo físico, nos percatamos de que somos observadores de todo, alguien aparte de nuestro ego, que ve los pensamientos sin quedarse inmerso en ellos, a esto se le llama concentración, que es la capacidad de estar atento a algo a voluntad por un lapso de tiempo determinado. Cuando meditamos nos des-identificamos de los objetos materiales y las formas en cambio nos identificamos con lo que realmente somos.

COMO NOS AYUDA LA MEDITACION A SUPERAR EL DOLOR

Cuando sufrimos, ocurren varias cosas en nuestro interior, una de ellas es que nos identificamos con nuestro dolor, pero si en ese momento logramos establecer una comunicación con nosotros mismos, podemos sentir alivio ya que pasamos a ser el observador que nos escucha desde otro nivel, y desde ese foco de atención, podemos tener una perspectiva más amplia de lo que nos está ocurriendo, podemos ver con más claridad nuestra situación y nos entendemos a nosotros mismos. La magia está en esa distancia que podemos tomar de nuestra mente y emociones, allí encontramos muchas respuestas, esta capacidad de distanciarnos adquiere cada vez más con la practica meditativa, sea cual sea nuestra técnica.

LA NEGACIÓN DE NUESTRO DOLOR, ESTADO DE RESISTENCIA

Muchas veces ocurre que cuando el dolor es muy fuerte nos negamos a sentirlo, no nos entregamos a él, no le permitimos fluir. La mente que siempre lo quiere tener todo bajo control, calculando lo que cree conveniente, trata de encontrar una solución al dolor, trata de negarlo afirmando lo que sabe, cuando sabe la verdad de lo que somos, sin embargo, esto no da el resultado que la mente espera sino todo lo contrario, lo que ocurre es que nos resistimos al dolor y entonces este se vuelve más fuerte ya que al resistirnos nuestra mente lucha y en esa lucha el universo el mensaje que recibe es el siguiente:  “Siento dolor”, como ya sabemos el universo responde a aquello en lo que fijamos nuestra atención, entonces permanecemos en el estado no deseado, debido a  la resistencia.

FLUIR EN EL DOLOR

Cuando dejamos fluir el dolor, lo aceptamos, solo lo sentimos, entramos en un estado muy parecido al meditativo, no pensamos, aceptamos lo que está allí, nos rendimos ante él, el estado de lucha cesa, dejamos de desear controlarlo todo, nos abandonamos al presente y lo vivimos con intensidad, entonces, nuestro mensaje al universo es diferente, es algo así como: “Me entrego a mis emociones”, el dolor es lo que antecede a la muerte y cuando lo aceptamos, lo que ocurre es que él nos lleva hacia la transformación, cambiamos cuando permitimos que las experiencias dolorosas nos lleven a la reflexión, y el dolor que no queremos repetir nos enseña cuales caminos no debemos transitar, la respuesta del universo es la muerte misma, aparece entonces una nueva consciencia, y después de eso llega la luz de la comprensión, entendemos lo que nos ocurre. Conocemos la verdad de nuestros procesos y liberamos la consciencia atrapada, o nuestra energía mal utilizada para mantener creencias o patrones de pensamiento inconsciente.

A través de la meditación estamos en mayor capacidad de afrontar nuestros procesos de dolor y de entender porque los vivimos, de manera que podemos aprender de ellos, nos auto reconocemos y los superamos sin tener que repetirlos una y otra vez. Con la práctica, el estado meditativo se convierte en un estado accesible en todo momento, es otra dimensión de nosotros mismos, que nos guía, nos da las respuestas que necesitamos y por sobre todas las cosas nos revela la verdad que nos libera. Nuestra trascendencia es la unificación total con aquello que somos, un estado meditativo permanente donde no existe la separación con nada de lo que vemos, es la consciencia de nuestra unicidad con todo. Es hacia este estado hacia donde todo ser humano se dirige sea cual sea el camino que elija para logarlo.

La meditación es una práctica aconsejable para mejorar nuestro bienestar, es bueno aprender alguna técnica y dedicarle unos minutos a diario, ella nos ayudará a llevar una vida mejor.

TÉCNICA DE MEDITACIÓN

Sentado comodo, cierra tus ojos y haz una cuantas respiraciones, trata de estar plenemente en el momento presente, disfruta al sentir el aire que entra y sale de tus pulmones, en ese instante renuncia a cualquier resultado que quieras obtener de tu práctica, entra en ella sin intenciones, sabes que los resultados llegarán de igual manera, pero no determines nada, dejate fluir en este momento, si tienes alguna preocupación en tu mente, dile que estarás ocupado por unos minutos y simplemente renuncia a todo en ese momento para abandonarte a disfrutar de tu practica sagrada, siente el deseo de conectarte con algo más grande que tú, que te acompaña y te reconforta, te ayuda a salir del mundo para entrar en tu lugar de paz, después de esta preparación mental inicial y de respirar, ya estas listo para seguir unos minutos mas en silencio, si vienen pensamientos no luches contra ellos, déjalos venir y tan solo observalos, veras que pasarán porque no te estas identificando con ellos ya que los estas observando, continúa unos minutos en concentrado, también puedes fijar tu atención en las partes de tu cuerpo sintiendo cada parte, empezando por tus pies, hasta llegar a tu cabeza, ese proceso te permitirá relajarte aun más… cuando decidas salir de la meditación, da las gracias al universo por esos minutos de conexión y de reconocimiento de lo que tu eres. Recuerda las palabras del maestro cuando dijo: “Aquietate y sabe que YO SOY dios”.

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