DIOS PROVEERA

En estos últimos días he estado comprendiendo en mayor profundidad la forma en como muchas veces ante la vida tomamos ciertas actitudes, como cuando intentamos calcular todo, evaluando qué es lo mejor, a veces nos zambullimos en análisis infinitos para actuar, buscando justicia, o tratando de saber como nos va a ir el próximo mes, en el fondo, estamos tratando de controlarlo todo, como si pudiéramos… nos ocupamos más de evaluar que de sentir, más de ver lo que viene en vez de crearlo a través de nuestra fe,  y obviamente, es importante tomar precauciones, planificar, decidir, etc., pero creo que es aún más importante confiar y fluir con la vida, ya que siento que la vida no es una carrera loca por atesorar bienes para el futuro, y mientras tratamos de controlar todas las variables que se pueden presentar, dejamos escapar el poder creador de nuestra imaginación, y la confianza en la posibilidad de materializar esos sueños, la vida es presente pero muchas las veces que lo dejamos escapar, pensando en el futuro, o en el pasado y tu verdadero poder reside sólo en el presente.

En medio del caos que es a veces es mi mente agitada por las exigencias materiales de este mundo, hace unos días, me subí al autobús para ir a mi trabajo, y me encontré frente a un señor muy agradable ya un poco mayor en edad, unos 60 años tal vez, y este comenzó a hablarme, me sentí en confianza de inmediato y lo escuche empezar a hablar de política, sin embargo decía que a él eso lo tenía sin mucho cuidado, pues él era un hombre que había trabajado toda su vida y siempre había tenido lo que necesitaba, a pesar de lo que hacían los jefes de gobierno, hablando de las exorbitantes sumas de dinero que gastan en presupuestos bastante ridículos que se inventan por vías de la ley para apropiarse del dinero de la administración pública. Lo interesante fue lo que me conto a continuación, me dijo: “Una vez, estaba yo sin trabajo, y solo tenía 7.5 dólares en mi bolsillo, no tenía comida en la casa y le dije a mi mujer que saliéramos al mercado, a lo que ella naturalmente ella replicó: ”Pero, qué podemos comprar con 7.5 dólares?”, a lo que le conteste:, “Dios proveerá”, enseguida salimos al mercado, y en el camino, un niño desde la parte de atrás de un auto en movimiento, lanzó un paquete que saco del bolso de su madre,  y lo atrape en el aire, mi mujer me preguntó qué era eso, y yo le dije: “Plata, Ud. sabe que yo no me agacho si no es por plata”, el auto siguió, contamos el dinero, eran 1000 dólares”, así terminó el relato que me ha servido de reflexión.

A veces en la vida, un simple instante de fe, tal como un grano de mostaza, basta para lograr ser testigo de un milagro, y la vida te pone delante lo que necesitas, no por casualidad, ahora cada vez me sorprendo a mí misma diciéndome, “Dios proveerá”, nótese, que antes de decirlo ya he hecho todo lo necesario y más, pero la mente siempre calculadora y controladora, carece de fe, y aun después de haber hecho todo lo que nos corresponde hacer, duda, y se pre-ocupa, creando pensamientos negativos, ante estos pienso y repito en mi mente, Dios proveerá, la vida proveerá, no solo dinero, sino amor, compañía, trabajo, etc., si confiamos y trabajamos duro con amor, alegría y confianza, es una receta que no puede fallar nunca.

Se trata de vivir en medio de la confianza en todo, mientras se hace lo que nos corresponde, se trata de comprender que es mejor no sacar tantas cuentas sino confiar, y no es que el hombre de la historia me cambio en un instante, sino que la vida me puso frente a él justo en ese momento, estuve en el lugar y el momento adecuado para encontrarlo y comprender de un hombre sencillo, humilde, trabajador, la serenidad y alegria de quien confía, que por cierto vive más feliz y tranquilo que muchos de los hombre más ricos del mundo, realmente es más feliz quien tiene fe que quien tiene solo dinero, pues el dinero te da seguridad, pero la fe es un recurso interno que jamás nadie puede quitarte este tipo de seguridad, la que se cultiva en ausencia de dinero es mayor, más fuerte.

Cuando el dinero no abunda, debes recurrir a tus recursos internos, solo puedes confiar en la provisión, ya que aunque creas tener asegurado tu futuro, la verdad es que en cuestiones de dinero o inversiones nunca se sabe. En cambio los recursos internos que tenemos como la fe, la confianza, la alegria, el amor, etc., son la verdadera fuente de la abundancia, estos te dan la seguridad que necesitamos, la fe es creadora, crea siempre la provisión y aunque a veces sea puesta a prueba, el vivir esas experiencias siempre nos permitirá salir fortalecidos, con mayor capacidad para vivir desde el amor, que es la aceptación profunda de la vida tal como es, o sea, con la fe en que sea lo que sea que esté ocurriendo eso es perfecto para nosotros.

Ahora, al llegar la noche y entrar en el silencio de mi lugar de reflexión y meditación, después de un día agitado, suspiro aliviada por poder dedicar un tiempo para mí misma, respiro y es un alivio soltar por unos minutos todas mis preocupaciones, con esta frase recién internalizada: “Dios proveerá”, descanso en los brazos amorosos de una fuerza enorme, más grande que yo, suelto todas mis expectativas, porque al fin y al cabo me pesan sobremanera, nada más importa que este momento sagrado, suelto el pasado y el futuro, solo me queda el presente, dejo de pensar porque me cansa el ruido, y simplemente siento eso que yo soy, me conecto con mi corazón y siento el gozo de enorme de ser y existir, de sentir mi verdad, allí no importa lo que he hecho, nadie me juzga, me perdono y perdono a todos, solo soy lo que soy y eso basta para ser feliz y estar en paz.

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