EL EQUILIBRIO, VISTO DESDE LA ASTROLOGÍA

En esta ocasión quiero hablarles de algo que encuentro completamente fascinante, es algo que se observa claramente en las cartas natales o astrales, es el tema del equilibrio, que es la clave para una vida plena y abundante.

Hablando un poco de mi experiencia personal, tengo una carta astral llamada: “la gran cruz cósmica”, la cual consiste en una configuración planetaria que da por resultado cuatro cuadraturas y dos oposiciones;  lo que la vida me ha enseñado a través de ella, es que la única forma de lograr expresar adecuadamente mi energía en cada área de mi vida es desde el encuentro con el equilibrio, sin embargo, aunque alguien no tenga esta configuración, esto del equilibrio, también es verdad para cualquier persona.

Lo que resulta interesante, es como están construidas las cartas astrales, y es que básicamente, una carta astral, es un circulo dividido en 12 partes casi iguales, donde cada una representa una casa, cada una tiene su opuesto formando algo así, como un reloj de arena, todas estas casas convergen en un solo punto el cual corresponde al centro del círculo. Cada casa representa un aspecto de nuestra vida, y en general las casas de abajo son personales y las superiores son sociales, y al mirar cada casa y su opuesto podemos comprender como dirigirnos hacia el equilibrio en esas dos áreas de nuestra vida, logrando así poder vivir en plenitud en todas y cada una de las áreas de nuestra vida.

En este artículo vamos a examinar las dos primeras casas y sus opuestos

Casa 1 y casa 7

La casa 1 representa al individuo, la personalidad, el ego, el impulso representado por Aries un signo de fuego, es el inicio,  el guerrero, marte es su planeta regente, su opuesto es la casa 7 la casa de la pareja o las sociedades, asociada al signo libra, regido por venus, el planeta del amor, gráficamente las casas convergen en el punto central, es un punto equidistante de las dos casas, esto equivale en la vida práctica a ubicarnos en un punto emocional en donde logremos llevar una vida de pareja armoniosa, integrándonos con la otra persona en un nosotros, pero sin llegar a olvidar  quien soy, mi propósito de vida, mis proyectos, gustos, hobbies, mi familia de origen, etc., esto también implica respetar esas mismas cosas en la vida de nuestra pareja, y ser capaces al mismo tiempo de tener un propósito común, este es un punto de equilibrio energético. Si se pierde este equilibrio podemos convertirnos en unos egoístas co-dependientes o en dependientes emocionales. Cabe decir acá, que a veces debido a experiencias difíciles, en las cuales el equilibrio esta ausente, las personas se refugian en otras áreas de su vida, por ejemplo en el trabajo, y pueden tener pareja pero no se entregan a ella o buscan parejas que no representen riesgos emocionales para ellos, en este caso se vive la relación desde el ego, no desde el amor. El logar equilibrarnos entre estas dos casas nos permite un sano intercambio energético  yin – yang, nos ayuda a crecer y tener una vida emocional sana y armoniosa.

Casa 2 y casa 8

Si observamos la casa 2, la de los valores propios, regida por tauro y el planeta venus, una casa que representa el valor propio, lo que tengo, el dinero, lo tangible, fijo como el pesado signo de tauro, también lo que es estable y te brinda un piso firme y seguridad, su opuesto la casa 8, regida por escorpio y el planeta Plutón, es la casa de la transformación, precisamente lo que no es estable, lo que cambia de repente ante la muerte, lo que se desmorona, las posesiones que se comparten, las herencias y el sexo. El equilibrio entre estas dos casas estaría en encontrar los valores personales que puedan darnos seguridad  más allá del dinero, más allá de lo superficial, el dinero es poder, un poder material, es fruto de la abundancia, son los frutos que cosecho gracias a mis cualidades, talentos y valores internos, el sexo en casa 8 también es un poder pero en conjunto con alguien más, es crear, fecundar, dar frutos pero entre dos, es lo que creamos como pareja, son las posesiones compartidas, las herencias. Un punto medio seria encontrar nuestra seguridad en nosotros mismos, nuestros valores, lo que poseemos, ser dueños de nosotros mismos con unos cimientos fuertes y estables como los del toro, donde no necesitamos depender de nadie, y sin embargo, ser capaces de unirnos con otra persona, y fundirnos con ella llegando a ser un nosotros a través del sexo pero sin poseerla, ni ser poseídos, sin el sentimiento de dependencia emocional cuya raiz aquí se muestra como la falta de amor propio o de valor propio y que al no estar presente nos lleva a depender del amor y admiración del otro para tener un sentimiento de valoración, la sexualidad o amor de pareja sin autoestima, termina en relaciones insanas.

El logro de este equilibrio nos permite tener autoestima y  solvencia económica, estabilidad y una relación de pareja con prosperidad compartida, que resulta en una sana sexualidad en la cual nos transformamos y crecemos.

En el proximo articulo continuaremos con el equilibrio entre las casas 3 y 9 y las casas 4 y 10.

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