EL PRINCIPIO DE POLARIDAD

PRINCIPIO DE POLARIDAD

“En el universo todo es dual; todo tiene polos; todo su par de opuestos; los semejantes y desemejantes son los mismos; los opuestos son idénticos en naturaleza, difiriendo solo en grado; los extremos se tocan; todas las verdades son semiverdades, todas las paradojas pueden reconciliarse”.

  – EL KYBALION-

La Polaridad es uno de los siete principios herméticos que nos rigen en este plano físico, el mismo es explicado en el libro del KYBALION, cuyo origen se remonta al antiguo Egipto dejado por Hermes Trimegistro.

Como dice el Kybalion, Cada cosa tiene su par de opuestos, por ejemplo: el día y la noche, luz y oscuridad, alegria y tristeza, etc., son extremos de la misma cosa, la diferencia entre sus polos es solo el grado vibratorio. De la misma forma, nosotros los seres humanos tenemos dentro esas polaridades o pares de opuestos, somos luz y oscuridad, tenemos virtudes, y defectos, una cosa no puede existir sin la otra, son parte de la relatividad en la que estamos sumergidos y a través de ellas podemos comprender y diferenciar nuestras energías internas, bajo esta comprensión sabemos que podemos movernos a través de la línea de las polaridades buscando nuestro equilibrio.

En el equilibrio de esas fuerzas internas encontramos el amor, es por eso que es tan importante conocernos a nosotros mismos, y aceptarnos plenamente tal como somos, esta aceptación y honestidad es la que nos lleva a la reconciliación y a la integración de esas polaridades internas, de esta forma, no se manifiestan las energías polares sino la justicia que proviene del corazón.

Es importante comprender que las polaridades existen dentro de nosotros como creaciones, son energías con vida, ellas son las que originan todas las emociones humanas, sin embargo, muchas veces las negamos debido a que las calificamos constantemente como buenas o malas,  eso nos lleva a tener miedo de nuestras propias emociones, miedo a la tristeza, a la ira, etc., y  aunque no lo vivamos conscientemente, lo que hacemos es negarnos a aceptar que esas emociones son parte de nuestra energía, eso nos lleva a juzgarnos y a querer evitar esas emociones en vez de aceptarlas y dejarlas fluir para que se liberen, sin necesidad de herir a otros con eso. No nos han enseñado que somos todo lo que vemos afuera de nosotros y que lo mejor que podemos hacer es aceptar con amor estas energías polares internas, solo debemos aprender a movernos entre ellas en equilibrio. Entenderlo, incorporarlo a nuestra vida, e integrarlo es parte de nuestra liberación.

Nosotros somos seres polares manifestados en el plano físico, somos hombres o mujeres, yin y yang, sin embargo, nuestro espíritu no tiene sexo, sino que es una unidad integrada por estas dos energías, un solo ser, al proyectarse en la tierra, el espíritu se divide, y parte de él ocupa un cuerpo masculino y otro femenino, en ese momento, las energías yin y yang del espíritu se dividen, por eso, nuestra necesidad de unirnos sexualmente, y es tan poderosa esa unión, y tanta la energía que se libera al juntar esas fuerzas, que se puede crear una vida, esta energía es la fuente de la vida en la tierra. Llamamos energía sexual a esa energía que fluye durante el acto amoroso, pero esa energía es la energía de la vida misma, toda energía es sexual.

El significado de integrar cobra relevancia a través de la unión sexual, ya que nuestra primera desintegración es sexual, pero lo que ocurre es que nos vemos separados, desde el ego, sin darnos cuenta de la verdadera naturaleza de lo que somos, el acto sexual es un encuentro con nuestra esencia misma, una forma de unificar nuestras energías yin y yang, todo lo que estamos viendo en nuestra pareja está dentro de nosotros tambien, cada uno aporta una parte de la energía del ser que somos, energías complementarias que no comprendemos, al entrar en conflicto con ellas, al no aceptar y amar esas energías como propias, simplemente estamos negando nuestra naturaleza y al hacerlo en vez de completarnos, nos desintegramos aún más, terminamos odiando aquello que somos, lo que vemos afuera, en el otro, pero en verdad el otro es una parte de nosotros. La pareja es una continuación perfecta de nosotros, una extensión, una parte que contiene otros aspectos de nuestro ser, y que nos sirve de espejo, para vernos, amarnos y vivir integrados y completos.

Es importante asumir la responsabilidad por quienes somos, hay que reconocer siempre que lo que está en el otro también está en nosotros, reconocer y reconciliarnos con eso, amarnos pero en la conciencia del conocimiento de nuestra oscuridad, solo en el plano del espíritu, mas allá de este plano terreno es cómo podemos liberarnos de estos pares de opuestos.

Debemos abrazar interiormente ambas polaridades, por ejemplo, si sentimos miedo y este nos paraliza, simplemente debemos saber que está allí, visualizarlo interiormente, dándole un aspecto, o imagen mental, y luego abrazarlo, permitirle seguir allí dentro, y saber que puede acompañarnos a donde quiera que vayamos y sea lo que sea que hagamos, al hacerlo, esta creación pierde su poder de paralizarnos, deja de atemorizarnos, porque lo hemos aceptado, simplemente está integrado, está allí para que exista su opuesto, la fe. Al equilibrar estas fuerzas internas e integrarlas en nosotros, puede surgir la virtud del amor que corresponde a estas polaridades.

El principio de POLARIDAD nos dice que podemos transformar las energías en sus pares polares, asi el odio puede transformarse en amor, la debilidad en fuerza, etc, por eso cuando observes en ti algo que desees cambiar, debes saber que ya tienes en ti su opuesto, y que solo es cuestión de elevar tus frecuencias vibratorias para que se manifieste el amor y el equilibrio.

 

 

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