NUTRICIÓN CONSCIENTE

¿Haz escuchado hablar acerca de la nutrición consciente?, ¿sientes que eres de las personas que se cuidan, pero quieres ir un poco más lejos?, la Nutrición consciente es el próximo nivel.

Desde muy joven he cultivado hábitos alimenticios saludables, como por ejemplo, no tomar sodas, no consumir comida rápida, evitar harinas refinadas. Mi dieta era balanceada, generalmente, incluía vegetales, frutas, carbohidratos y proteinas. Mi peso y apariencia siempre han sido adecuados a mi edad, además, tengo la costumbre de hacer ejercicio todas las semanas. Puedo decir que físicamente me sentía bien.

Sin embargo, hace unos meses me sentía inflamada y con mucha pesadez, eso me motivó a hacer una dieta de desintoxicación recomendada por una dóctora en medicina tradicional con estudios en medicina china. Este detox prometía limpiar mi cuerpo y desinflamarlo para lograr algo así como un reseteo, un nuevo comienzo para mi sistema intestinal, la idea de ese proceso era lograr también regeneración celular. Mi intensión era limpiar mi cuerpo de una forma profunda como nunca lo había hecho a mis cuarenta y tantos años, buscando, desde la sabiduría que me guía, sanar integralmente, de forma natural.

Lo primero que hice fué una dieta de eliminación, la cual consistió en omitir los alimentos pro inflamatorios tales como harinas refinadas, leche de vaca, huevos, arroz blanco, enlatados, azucar blanco, queso, etc. Esta dieta se mantuvo por una semana, también comecé a tomar nutrientes como zinc, citrato de magnesio, omega 3, entre otros.

El próximo paso consistió en pasar cinco días consumiendo exclusivamente extracto de zanahorias con algo de manzana verde, hecho en el extractor de jugos. De este jugo, se toman cinco vasos al día, tambien consumía tes de jengibre, hiervabuena y otros, además de abundante agua.

El primer día fué el mas dificil, al anochecer senti dolor de cabeza, debido a la desintoxicación, pero la verdad es que no sentí hambre ni ansiedad, entré en un estado que yo sabía era de no retorno a muchas creencias y habitos, sabía de era necesario hacer este cambio en mi vida.

Después de esos cinco días, siguió una dieta líquida de tres días consistente en jugos verdes, para el desayuno, y sopas verdes al mediodia acompañada de ensalada fresca y de nuevo solo sopa verde en la noche.

Después de terminar ese proceso, la dieta diaria paso a ser más verde y equilibrada que antes, elimine todos los alimentos mencionados como proinflamatorios excepto el huevo, quesos de cabra en vez de vaca, arroz integral en vez de blanco, harinas de almendras o integrales, en vez de trigo refinado. Ahora incluyo jugos verdes casi a diario, carbohidratos de bajo y medio índice glicémico, muchos vegetales y algo de proteina animal.

Decir que este proceso me hizo mucho bien, es poco decir, en el aspecto físico, me dí cuenta de que a pesar de que desde siempre cuidaba mi alimentación, no estaba nutriendo mi cuerpo, estaba centrada en lo que debía evitar más que en lo que era bueno incluir en mi dieta, aun cuando mi alimentación era mucho mejor que la de la población media, también me perocupaba mi apariencia física más que tener mi cuerpo bien nutrido, realmente no le estaba dando suficiente importancia a eso. Yo acostumbraba hacer ayunos de frutas a menudo, lo cual era bueno por un lado, ya que me ayudaban a desitoxicarme, pero eso no implicaba que mi cuerpo funcionara con todo lo que necesitaba, por esa razón siempre sentía ansiedad, especialmente de noche, la controlaba comiendo poco pero seguido, evitando harinas.

Mi nueva dieta me hace sentir satisfecha, llena de energía, de tal manera que soy capaz de almorzar y salir casi de inmediato al trabajo sin sentir sueño o pesadez.

También me di cuenta de que no estaba escuchando mi cuerpo, que lo que ahora sabía y sentía, mi cuerpo me lo había estado diciendo por años.

Otro cambio positivo fué que empecé a substituir carbohidratos de alto índice glicémico por otros de medio o bajo indice, como por ejemplo, sustituir la harina de maíz procesada por yuca fresca, este cambio me ha parecido maravilloso, pues me gusta más la nueva alimentación, me nutre y me mantiene en forma. la inflamación cedió y baje unos tres kilos.

Aparte del proceso físico, a nivel emocional también ocurrieron cambios importantes, tomé mayor consciencia de que el amor hacia mi misma se refleja directamente en lo que como. Al nutrir mi cuerpo, me amo mucho más que antes, eso ocurre cada vez que elijo los alimentos más sanos y nutritivos para mis comidas.

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