REFLEXIONES ACERCA DEL DESTINO Y EL PROPOSITO

Creo que todos nos preguntamos alguna vez acerca del destino, ¿existe realmente?, si existe, ¿cómo funciona? Lo cierto es que no es fácil responder a estas preguntas, asi que solo trataremos de echar un poco de luz sobre ello.

El destino, como lo entendemos, es algo que está determinado con anticipación, sin que tengamos control consciente sobre ello, por ejemplo, el encuentro “casual” en determinados momentos de nuestra vida con ciertas personas, muchas veces desencadena miles de vivencias y circunstancias que de otra forma no habrían sido posibles, es por eso que el destino está muy íntimamente ligado al propósito, podríamos decir que el destino es aquello que nos ocurre para que cumplamos con determinado propósito, y este último, es concebido por el alma antes de venir a la encarnación. Esto se ve en Astrología, donde se observan ciertas tendencias marcadas al momento de nacer, estas tendencias nos señalan claramente un propósito, el cual siempre tiene que ver con el dar a otros, especialmente aquello que vinimos a desarrollar y que es nuestro Don.

Según lo anterior, existe un destino, es una serie de acontecimientos que nos llevan al desarrollo de ciertas metas espirituales, que traemos como tarea para esta vida, pueden ser retos nuevos o tareas pendientes. Ahora bien, la forma en cómo vamos a realizar esas tareas dependerá de nuestras elecciones, de nuestros dones o capacidades, al final, nuestra esencia se va a manifestar en lo que hagamos, llevandonos a cumplir con nuestros propósitos, lo importante es tomar nuestras decisiones desde el corazón.

La voz del corazón vs la razón

Nuestro propósito es algo que nuestro corazón conoce, porque el alma lo concibió y lo asumió como una tarea para esta vida, la voz del corazón es nuestra guía y es importante aprender a escucharlo. Lo que ocurre muy comúnmente es que no estamos suficientemente conectados o conscientes de nuestro espíritu divino, y por lo tanto, no podemos escuchar su voz, eso nos hace sentir mal porque tomamos muchas decisiones equivocadas que en el fondo no nos satisfacen como calculamos, porque aun cuando todo nos salga bien, si no es la decisión alineada con nuestro propósito, es una decisión errada, claro está, de ellas tambien aprendemos y nos reconocemos,  y así, poco a poco, la vida transcurre hasta que aprendemos  a escucharnos. Una de las cosas que impide que nos conectemos es el bullicio mental, cuando somos demasiado estructurados, todo lo calculamos, evaluamos, y pensamos, por ejemplo, si nos proponen un negocio, comenzamos a sacar cuentas, evaluamos si es rentable, tomamos en cuenta pro y contras, pero no escuchamos al corazón que es el que debe hablar en primer lugar. Es cierto que el dinero es importante y muy util, pero solo es bueno recibirlo cuando es fruto de lo que hacemos para cumplir con nuestro propósito de crecimiento y desarrollo espiritual, o cuando recibirlo no interfiere con nuestro verdadero propósito de vida, que además es algo que nos satisface y nos hace felices.

“Donde se une aquello en lo que eres bueno, te apasiona y contribuye al mundo, está tu propósito”.

Desconocido

Nuestro poder reside en el espíritu

El propósito asignado para cada uno conlleva un ordenamiento de energías dadas para trabajarlas, por ejemplo, capacidades artísticas, o matemáticas, etc., estas capacidades, implican cierta energía que nos es otorgada a través de la influencia astral al momento de nacer, pero, ¿qué pasa cuando no nos alineamos con esas capacidades?, lo que ocurre es que la energía sigue allí, pero al no utilizarla correctamente, se generan distorsiones que nos desequilibran, se forman creaciones mentales hechas de la energia mal utilizada.

la energia dada para cumplir con nuestro proposito es nuestro potencial, el destino atrae circunstancias, muchas veces como coincidencias, dirigidas a facilitar la ejecución del proposito, por tanto es muy bueno acostumbrarse a estar alertas a las señales que nos dan las coincidencias. El universo esta alineado con nuestro propósito, asi que el éxito está asegurado desde el plano espiritual cuando aprendemos a seguir nuestro destino, escuchando la voz del corazón. Allí reside nuestro poder, somos co creadores, el espíritu ya ha creado un plan de vida, y nosotros creamos con él mediante nuestro libre albedrio, es como tener por delante un camino que ya está creado de forma perfecta y decidimos seguirlo, en realidad, al hacerlo, nuestro poder creador se expande, se manifiesta, estamos en sintonía y alineados con nuestro espíritu.

Libre albedrio

El libre albedrio es la capacidad de razonar, los razonamientos nos permiten evaluar opciones para decidir si hacemos algo o no, pero cuando nos sintonizamos con nuestro espíritu, la voluntad divina o sea el actuar con un propósito, se une a nuestra voluntad, así que entregamos nuestro libre albedrio al mando del corazón, luego pensamos para entender como hacerlo, y ejecutar las acciones necesarias. El poder para que todo emprendimiento sea exitoso se basa en la fe que cultivamos al escuchar al corazón, es algo asi como sentirse siempre respaldado en las acciones por el poder y la fuerza inquebrantable de nuestro espiritu.

Lo más importante es conectarnos

Muchas veces pasa que la programación mental y la ilusión de los sentidos nos impiden sentir con el corazón, la conexión es la clave, y esta se logra con trabajo y constancia. Esta desconexión es parte de nuestro aprendizaje, así como también lo es el reprogramarnos conscientemente para lograr reanudar la conexión perdida. Cuando sentimos con el corazón, no pensamos con nuestra mente analítica y concreta, nos dejamos llevar por nuestro ser, esto es lo mismo que buscamos con la meditación, convertirnos en observadores silenciosos de nuestra mente, con la consecuente desidentificación de la misma. Cuando nos apartamos, lo que pensábamos que era una necesidad nuestra deja de serlo, en su lugar, nos quedamos en paz y nuestra intuición se fortalece ya que es a través de la intuición que logramos captar lo invisible, entendemos el lenguaje silencioso en todo y en todos, especialmente en nosotros mismos.

“El significado de tu vida es encontrar tu don, el propósito es darlo” .

William Shakespeare.

Deja un comentario