SER O HACER?

Hace algunos años, durante un taller de crecimiento personal donde me preparaba para ser Coach, uno de mis maestros dijo con respecto a ir tras nuestros sueños: “No se trata de hacer, simplemente de Ser”, y yo me preguntaba: ¿cómo es eso? Hoy quiero contarte acerca de cómo he llegado a entender esto.

Cuando deseamos lograr algo, siempre pensamos en las acciones a seguir, los pasos y estrategias para conseguir lo que deseamos, pero el resultado de esas acciones dependerá de lo que somos, incluso puede que no seamos capaces de accionar o que en el camino nos dispersemos, si nuestra vibración o calidad de pensamiento, no está alineado con lo que queremos, no podremos lograr lo que queremos.

Vibramos alto y logramos metas a la altura de esa vibración, si vibramos bajo tambien lograremos cosas a la altura de esa vibración, por ejemplo, si somos negativos, pesimistas y poco responsables, lo que lograremos será un reflejo de esos pensamientos, bastará con que se presente el más mínimo suceso para que nos sintamos derrotados, cuando por el contrario nos hacemos responsables, lo que ocurre es que aunque se presenten circunstancias externas difíciles, sabremos que estas no tienen mayor poder que el que les otorguemos con nuestro pensamiento, esto hará que se presenten alternativas o que incluso podamos ver las oportunidades que ofrecen las crisis.

De la misma manera, muchas veces lo mas importante no es a que nos dedicamos, nuestro SER siempre se va a manifestar en todo lo que hagamos, si algo nos gusta lo suficiente como para desear hacerlo y emprendemos acciones, a medida que transitamos ese camino, lo que somos se reflejará en lo que hacemos, el camino recorrido ira desarrollándose en torno a nuestro ser y nos conducirá inevitablemente al mejor destino posible, a vivir nuestro propósito.

¿Porque entonces no vivimos nuestro propósito?

Porque no estamos conscientes de lo que somos, ignoramos que no se trata de lo externo, de hacer, sino de eso que somos, de nosotros mismos, nos hemos olvidado de nuestro poder, de que somos creadores y eso es todo.

¿Qué podemos hacer?, darnos cuenta de lo que somos, la consciencia que sigue alerta aun cuando no exista ningún pensamiento, el observador que está consciente de sí mismo y que es quien observa lo que aparece en la mente. En estado meditativo nos convertimos en el observador, sin juicios, sin aferrarnos a nada, conectamos con lo que somos.

En la vigilia, los pensamientos aparecen, leemos las noticias, nos comunican ideas y dependiendo nuestras creencias, estos pensamientos se manifestarán en la realidad, somos la energía, la consciencia que crea lo que creemos. Somos una potencia creadora.

Cuando meditamos, podemos experimentar lo que somos, una vez que lo sabemos, lo podemos practicar una y otra vez para que nuestra mente lo recuerde, la idea es corregir a la mente ya que la ignorancia de lo que somos es lo que genera creencias limitantes.

La práctica constante de la meditación nos ayuda a silenciar la mente, a cambiar creencias limitantes a poder mantener estados vibratorios elevados que nos permitan obtener resultados satisfactorios de nuestras acciones, que nos ayuden a atraer por resonancia aquello que es bueno y que nos ayudara a expandir aun más el ser que somos.  La practica diaria nos ayuda a hacernos cada vez mas conscientes de lo que somos y a plasmar eso en nuestras vidas.

Así como en un hermoso jardín caen semillas que traen pajaros en sus patas y que pueden ser malezas o hermosas flores, en nuestra mente a cada instante entran ideas, pensamientos, noticias, etc, si las aceptamos, ellas crecerán en nuestra mente dando sus frutos, sean buenos o no tan buenos. Si lo que escuchamos no es una semilla buena para nuestra mente, crecimiento y metas, deberíamos arrancarla de raiz tal como hacemos con la maleza que cae en nuestro jardín.

Siempre podemos convertirnos en el observador que ve caer esas semillas y las aparta para tener su jardín tal como lo ha imaginado, creamos en la realidad, todo aquello que creemos.

La sabiduría, la meditación, las lecturas saludables, las buenas compañías y la voluntad, nos ayudan a estar alertas para ser buenos jardineros que limpian sus jardines de malezas y solo dejan florecer pensamientos de armonía y amor hacia nosotros mismos y hacia el entorno.

Dependiendo de lo conscientes que estemos de lo que somos, nuestras obras serán aquello que deseamos, no se trata de hacer sino de estar conscientes de lo que somos mientras hacemos, si lo realizamos, subimos un peldaño y podemos estar alertas para mantener limpio el jardín de nuestra mente. La voluntad que tengamos es la que va a mantener este trabajo diario y de hormiga de manera que la vibración y por ende la manifestación se eleven a la altura de nuestros deseos más puros.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

shares